lunes, 18 de septiembre de 2017

El colegio, vestido de principio de curso


Estrenamos curso y lo hacemos vistiendo las clases y los pasillos con nuevos murales agradables y llenos de significado.

Queremos que los niños se sientan bien en el colegio, que sus clases y las instalaciones comunes les sean gratas, crear un buen ambiente para el curso y hacerlos conscientes de la importancia de los detalles y de la forma, además que del contenido de las actividades.

Con esta intención los profesores hemos estado cortando cartulinas, grapando, pegando, forrando corchos, colocando mapas, subidos en sillas y pupitres, cargando mesas y sillas, adecentando los llaveros de las clases, ordenando, colocando objetos de decoración, buscando frases motivadoras, etc.

El resultado lo vieron los alumnos el primer día de clase. Esperamos mantener siempre las clases tan atractivas como el primer día, para lo que requiero la colaboración de los niños, cuya aportación será bienvenida. En mi clase tengo niños apañadísimos que sé que me van a ayudar muchísimo en este curso, que creo que va a ser (o al menos así lo espero) si no perfecto, casi.


Aprovecho para recordar que la línea pedagógica de este año es "Relación que acompaña, integra y hace crecer". Esa es la relación que queremos que exista entre el alumnado y los profesores: los acompañaremos a diario, en clase y fuera de clase, en los recreos, en catequesis, etc., siempre que requieran nuestra ayuda, consejo, conversación, etc. Este tipo de relación favorece la integración del alumno en el aula, con sus compañeros, en el colegio, en la comunidad educativa, pues somos parte de algo grande, de un colegio de tres líneas y más de mil alumnos, y también integra al alumno en la sociedad a la que pertenece por medio de la formación académica y personal, una formación íntegra de la persona que les hace crecer. En cada una de las clases el alumno aprenderá algo nuevo, muchos conocimientos y destrezas que irán haciéndolo evolucionar, cambiar, convertirse en un ser más perfecto, crecer. Todo ello nos lo recuerda el mural ubicado en la entrada al pasillo de primer ciclo.

El resto de las aulas y murales de los pasillos nos dicen más cosas:





















































viernes, 15 de septiembre de 2017

De luz y de color.





 Me gusta mi clase. Me gusta todo, el aula y el grupo que vivirá (y convivirá) en ella durante los nueve meses que tenemos por delante.

Como anticipaba Gollum en el vídeo de la última entrada, nos vimos "en el "cole", muy tempranito". A las ocho y cuarto estaban ya los niños formando filas en el patio del Ave María, escuchando lo que la directora tenía que decirles: les dio la bienvenida y se dirigió posteriormente a 
cuarto para aconsejarles que aprovecharan el tiempo este curso, que participaran en todo lo que se les propusiera en el colegio. Dejó constancia doña Elena Aguilar de que esta promoción es un grupo de niños muy participativos. Y a mí me dio buena impresión desde el primer momento. De hecho, interpreté como un buen augurio el brillo casi mágico de los rayos de sol que nos apuntaban en el patio del Ave María mientras la directora hablaba, y que continuarían alumbrándonos y calentándonos un poquito (porque ya se empieza a notar la cercanía del otoño) durante la hora de la eucaristía, oficiada por el capellán, el cual recalcó que en este curso teníamos que ser alegres y esforzarnos.

En lo relativo a mi clase, en la pizarra se podía leer el resumen del día:

Punto 1: presentación de la tutora, pasar lista, dictar horarios y optativas y opcionales.

Eucaristía.

Punto 2: piruleta y tira de Mafalda.
Punto 3: el arcoíris y tarjetas negras.

Recreo.

Punto 4: la paleta de colores.
Punto 5: los naipes
Punto 6: las caras ("Cara al futuro").
Punto 7: tú y yo.



Lo primero, pues, fue presentarme. Calculamos el porcentaje de los niños a quienes no les había yo dado clase (más del tercio) y repasamos lo que había encima de cada una de las mesas: un folio de color con una foto suya, una imagen de una carita, una tira de humor Mafalda, un naipe, una cartulina negra con un palito y una piruleta, además del horario y la agenda que usarán como medio de comunicación entre los padres y los profesores y también para organizar su trabajo. Pasamos lista y vimos las asignaturas que cada uno ha elegido. 






Después de la eucaristía, expliqué mi contribución a la actividad del Plan de Acción tutorial "Nueve meses, nueve valores", concretamente al valor "Acogida", mediante las piruletas. Como calculamos que los niños el primer día de clase llegan algo adormilados, les doy algo de azúcar, que sirve también para contrarrestar el mal sabor de boca 
del madrugón y los nervios de empezar a venir al colegio de nuevo. Sobre la mesa también coloqué otro clásico mío, la tira cómica de Mafalda, que es, igual que la piruleta, una demostración de buenas intenciones, un chiste basado en la escuela diferente para cada uno de ellos, que simboliza el toque de humor que me gustaría darle al curso, porque todo con una sonrisa es siempre mejor. Espero seguir entrando siempre con una sonrisa y cuando no, tienen permiso para decírmelo. Igual espero de ellos, esa sonrisa.
 
Una vez declaradas las buenas intenciones, también manifesté  que voy a exigirles silencio en clase.  Intentaré que las clases sean productivas, que 
aprendan, porque es mi obligación. Si yo hablo nadie ha de hablar, igual que si le doy la palabra a un niño, espero a que exponga lo que ha de exponer, pero la comunicación está fundada sobre las normas de la cortesía verbal. Una de ellas es respetar los turnos de palabra. Desde que entro en clase, yo tengo el turno de palabra, así que debe haber silencio absoluto. En el momento en que no lo haya los niños saben que pararé la clase para recordarlo. 

El arcoíris y los colores son el "letimotif" del curso este año para mí.







Como sé que la vuelta de las vacaciones no para todos es motivo de contento, sino que, como siempre todo en esta vida, presenta sentimientos encontrados, de ilusión y angustia, y como en el colegio asamos muy malos ratos pero también nos reímos mucho, pensé que el el arcoíris podría ser el símbolo del curso.  Recordé a los niños que es un fenómeno óptico y meteorológico que consiste en la aparición en el cielo de un arco (en ocasiones, dos) de luz multicolor, originado por la descomposición de la luz solar, la cual se produce por refracción, cuando los rayos del sol atraviesan pequeñas gotas de agua contenidas en la atmósfera terrestre. Es un arco compuesto de arcos concéntricos de colores, con el rojo hacia la parte exterior y el violeta hacia el interior. Los colores realmente son  rojo, naranja, amarillo, verde, celeste o cian, azul (o índigo o añil o turquí) y violeta. En nuestro arcoíris el rosa sobraría (en realidad es el añil o índigo, que procede de la palabra India-indicus es de la India-, la indigofera tinctoria, de la que procede este colorante, es una planta de Asia y África); dejamos el rosa por razones de estética.

Aproveché para hablar a los niños de la historia del estudio del arcoíris o  arco iris, pues se puede escribir de las dos formas:


Isaac Newton logró demostrar con ayuda de un prisma que la luz blanca del Sol contiene colores. Esta separación de la luz en los colores que la conforman recibe el nombre de descomposición de la luz blanca.

El arcoíris fue durante mucho tiempo  portador de augurios, inspirador de leyendas, siempre considerado algo maravilloso, pues realmente es muy bonito.


En el libro del Génesis, un arcoíris simbolizó la alianza de Dios con Noé y su promesa de que no destruirá la Tierra con un diluvio otra vez.


En Italia en 1961 se empezó a utilizar, la bandera con los colores del arcoíris y la palabra "pace" (paz en italiano) en el movimiento hippie. El movimiento "Pace da tutti i balconi" (Paz desde todos los balcones) promueve colgar dichas banderas en los balcones como forma de adherirse al deseo de paz. Se calcula que en Milán se colgaron más de un millón de dichas banderas contra la Guerra de Irak.

Después se identificó inicialmente las luchas sociales de gays y lesbianas con el movimiento hippie en la década de 1960, que usaba ese símbolo.


 La relación de todo esto con el curso es que solemos relacionar la lluvia con la tristeza y la luz del sol con la alegría. De la unión de los trabajos del curso y de las alegrías nace algo bonito, un arcoíris, que es el símbolo de este curso para mí, un curso que espero que esté lleno de colores. Los colores los pondrán ellos.

También el arcoiris puede simbolizar diversidad: la luz que procede del Sol es blanca, pero está compuesta de colores. En esta clase vamos a funcionar como un elemento, pero uno que está formado por personas distintas, con sus diversas personalidades, con su temperamento y su carácter. Y como a mí me gustaría de antemano saber qué aportará cada uno a la clase, se me ocurrió hablarles de Jung y su teoría de la personalidad a partir de los colores.

Y es que sabemos que no todas las personas somos iguales, aunque a veces parece que nos olvidamos de un hecho tan evidente, y damos por sentado que los demás comprenden, perciben y sienten las cosas como nosotros, que les motiva o les debe gustar lo mismo que nos motiva o gusta a nosotros, y cuando nos encontramos con que no es así, a menudo llegamos hasta a molestarnos.


El psicólogo suizo Jung, discípulo de Freud defendía que hay muchos factores que intervienen en la diversidad de personalidades pero hay similitudes esenciales que nos permiten distinguir estas personalidades, estos tipos y nos recuerdan que cada persona tiene su forma propia de pensar y sentir, de reaccionar, de actuar y conviene que no olvidemos esto para entender las motivaciones de los demás y no enfadarnos porque hay personas muy diferentes a ti.

Según Jung hay cuatro energías, representadas por cuatro colores (azul, rojo, amarillo y verde). Cada energía está relacionada con uno de estos colores y en cada uno de nosotros predomina una energía más que otra.


El azul es el color del hielo, propio del observador: la persona que relacionamos a este color es  fría y calculadora, es una persona observadora, analítica, con conocimiento técnico y ordenado.
El rojo, el color del fuego, el del director, el del que le gusta dirigir: es una persona apasionada e impulsiva, es decidida, tiene decisión, busca resultados y sabe centrarse en sus objetivos.
El amarillo es el color del Sol, y el que e caracterice por este color es  el inspirador: es alegre y espontáneo, persuasivo, creativo y tiene don de gentes.
El verde es el color de la Tierra, el del defensor: es una persona social y empática, escucha a las personas, es leal y buen miembro de un equipo.

Cada color tiene una serie de cosas buenas, y otras que no lo son tanto. Lo bueno es conocerse y saber cuáles pueden ser los defectos más acusados de cada uno, a la vez que entender que no todos somos iguales. Sabemos que cada color tiene algo malo también, pero eso puede ser reconducido, podemos ser conscientes de lo malo que tenemos y apagar ese defecto. Nos interesan las virtudes ahora, sabiendo que cada color implícitamente lleva defectos, porque no somos perfectos y el arcoíris es fruto de la luz, pero también del agua.


-->
-->
Cada alumno de la clase se identificó con un color y, tras explicar por qué, escribió su nombre en un papel de este color y lo pegamos en el arcoíris que Jaime, del curso pasado, había hecho para el mural lo cual tengo que agradecerle, al igual que los adornos tridimensionales con forma de arco iris y otras tantas cosas que hizo junto con Cristina, Sara, Patricia y Marina. Gracias a todo el que me ha ayudado en la decoración.

Yo cogí el amarillo, primero, porque la señorita Laura, que es la que me inspiró la idea de la teoría de la personalidad según los colores, me dijo que era mi color, y así es. Soy una persona activa, a quien le gusta proponerse cosas (a veces no las hago, se quedan las cosas en el aire, pero me gusta programar). Soy creativa en ese sentido, puedo inventar e imaginar muchas cosas, tengo sentido del humor y tengo también los defectos del amarillo, el ser muchas veces impulsiva, decir lo primero que se me ocurre, meter la pata a veces, el nerviosismo y soy una persona muy sentimental. Por otra parte, soy algo autoritaria y controladora, no sé si tanto como para coger el naranja, tiro un poco al rojo. Pero creo que mi color es más amarillo que rojo y naranja, quizás amarillo con algún tinte naranja.

Así comprobamos qué porcentaje de personas hay en clase regidas por el pensamiento (colores verde y azul) y cuáles son más de sentimientos (amarillo y rojo). Curiosamente, una mitad exacta de la clase está más relacionada con el intelecto, el pensamiento y otra mitad, con el corazón, el sentimiento. Somos una clase perfectamente equilibrada.


Lo siguiente que hicimos fue dibujar o escribir algo que definiera nuestra persona o el momento personal que estamos atravesando en una tarjeta negra que cuando se raya, deja ver colores. Quería expresar yo con esto que bajo la oscuridad se albergan colores. Cuando nos levantamos de noche 
prácticamente, para ir al colegio, cuando tenemos nervios por un examen, cuando sacamos mala nota, cuando recibimos una bronca del profesor... todo esto podemos considerar que es oscuridad, pero todo esto es interesante desde el punto de vista de la formación. Hay que saber buscar los colores en la oscuridad, así veremos que la oscuridad en realidad es la ausencia de luz. La luz y el color los hemos de poner nosotros. Dibujos de consolas, de campos de fútbol, de cuadernos, un monociclo, notas musicales, un globo que simboliza la libertad, caras tristes, enfadadas o contentas, frases alegres, motivadoras...cada uno fue libre de expresarse como quiso y dejó constancia de ello en el mural de la clase, donde se ven los colores bajo el negro en las tarjetas que colgamos.

Con la paleta de colores repasamos el calendario del curso. Hay un color para cada mes del año
Un  pincel va recorriendo cada parte de la paleta, indicándonos que no vamos a dejar ningún color detrás, desde los cálidos del verano y todavía de septiembre, hasta los colores marrones del otoño y fríos (azules, morados) del invierno y verdes ya de la primavera. En Mayo empieza a alborear y en Junio nos acercamos de nuevo a la calidez del verano. Todo tiene su encanto, cada color está ahí por algo, cada mes nos aportará algo, cada día de clase en realidad. A la vez, como un reloj, el pincel nos mostrará el paso del tiempo…

Soy sensible a la idea del paso del tiempo, y estoy convencida de que hay que aprovechar el tiempo que se nos da. Por supuesto, es necesario holgar también, pero no ser perezosos, sino que el descanso es necesario (recordaremos este punto cuando leamos el cuanto de Jorge Buccay del leñador en la convivencia en Diciembre). LO que no debemos hacer es convertir el descanso en un hábito. El hábito debe ser el trabajo, la lucha.

A pesar de que la etimología de la palabra "trabajo" tiene que ver con un instrumento de tortura formado por tres palos(tri palia) ,el trabajo es productivo, es decir creas cosas cuando trabajas, hay un producto. La holganza es la nada. El que crea un cuadro porque le gusta pintar luego le gusta contemplar su obra y se siente orgulloso con que otros la contemplen; el que le gusta escribir, se siente satisfecho de lo escrito; el que le gusta jugar al fútbol le encanta marcar un gol y que se lo celebren. Es porque ha costado un esfuerzo. Así, mediante el trabajo, uno va aprendiendo, va "produciendo", y  todo eso va transformando a la persona y va posibilitando que construyas cosa que otros no pueden. Ésa es la formación. Y gran parte del tiempo hay que invertirlo en formarse. No sólo porque reportará beneficios económicos más tarde o más temprano con ello sino porque te hace feliz. Hay que encontrar la felicidad en el trabajo y procurarla a los demás también. No se es feliz cuando en clase te preguntan y no te lo sabes porque no has estudiado. Es que hay que trabajar en casa. Desde el principio para que desde el principio las asignaturas sean algo superables. Además encontrar lo bonito en cada una de ellas. Cuando dominas algo, te gusta.



 Hice a los niños una reflexión que me hago siempre cuando pienso en el tiempo: es más importante el tiempo que el dinero. Todos queremos ser millonarios pero seguro que no nos gustaría serlo si la condición es ser anciano. Y el millonario pagaría lo que fuera por volver a los 20. Ni las personas ricas pueden comprar el tiempo, ni las personas ricas pueden tener lo que vosotros tenéis, luego es una riqueza la juventud, el tiempo que tenéis por delante (unos más, otros menos, hay que cuidarse y cuidar el tipo de vida para estar aquí el mayor tiempo posible). "Juventud divino tesoro, te vas para no volver...", escribía Rubén Darío.



Alberto L. recordó conmigo una película, In time, una producción de  2011, que nos ofrece un escenario donde si bien se ha eliminado el gen del envejecimiento, otorgando  a las personas una apariencia de eterna juventud, estas solo pueden vivir “gratuitamente” hasta los 25 años. Después, para seguir viviendo, necesitan comprar tiempo (segundos, minutos, horas, años), el cual también se ha convertido en la única moneda existente. En ese escenario, la frase “vivir para vivir” cobra realidad, en especial para las clases bajas, que deben hacer actividades desesperadas para comprar más tiempo, además sin poder salir de los violentos guettos donde han sido relegados a vivir. Todo a diferencia de la clase acomodada, que vive al otro de la ciudad en Nueva Greenwich y que no tiene preocupación por ganar tiempo, dedicándose a una vida frívola.

Tenemos que levantarnos temprano, a las siete, a las seis y pico algunos. Pues ya que estamos despiertos, aprovechemos ese tiempo. Todo el tiempo que estemos atentos aquí lo ahorraremos de estudio por la tarde. No tiene sentido que estropees el verano estudiando cuando el curso es el tiempo establecido para eso. Los que crean que este curso es igual que tercero se equivocan. Aunque lo digan en todos los cursos.

Después de hablar de todo esto, leímos el texto que coloqué en el mural de la clase: “This is the beginning of a new day. You have been given this day to use as you will. You can waste it or use it for good. What you do today is important because you are exchanging a day of your life for it. When tomorrow comes, this day will be gone forever; in its place is something that you have left behind. Let it be something good.”

Con la ayuda de la paleta-calendario, hicimos una incursión al curso 2017-2018. Vimos las fechas del viaje de find e estudios, de las vacaciones de Semana Santa, la Cuaresma, la Vigilia de Pentecostés, las confirmaciones, que suelen ser en Mayo, la semana del libro, el día de las matemáticas, el día de Europa, excursión a Itálica, la despedida de los alumnos de 4º, etc. Nos detuvimos en cada actividad para hablar un poco de ella.El curso de 4º ESO es muy bonito. Todos son irrepetibles, pero el de 4º es muy especial, por ser el último que pasan en el colegio. Tenemos que aprovecharlo bien.

En cuanto a los naipes, me van a server para nombrar a cada uno. Este año vamos a ser, además de un arcoíris, una baraja.  Cada uno pegó su carta en la agenda, una carta que nos va a dar suerte y nos va a identificar, de forma que cuando por azar yo diga: el dos de corazones, levantará la mano el alumno que tenga dicha carta y ya veremos...

Con la actividad llamada “Cara al futuro”, quise dar un toque de esperanza al curso, pues me cada uno formuló  un deseo , un anhelo con respecto a este curso y lo escribió junto a su nombre en el reverso de la estampa, la cual colocamos en el mural del fondo, que quedó lleno de caritas A ver si a final de curso se han cumplido nuestros deseos.

La última actividad fue la que designé como "Tú y yo". El alumno y yo. Cada alumno  escribió sobre él mismo en el folio de color que tenía su fotografía  para que yo pueda conocerlos mejor y ayudarlos más.  En el reverso, escribieron  lo que esperaban de mí como tutora, lo que les gustaba y no de un tutor.

Cuando terminamos, tocó la campana. El día salió redondo, como espero que salga el curso. ¡Me encanta mi tutoría! 

Les doy al bienvenida a todos los alumnos de Secundaria, deseándoles lo mejor en este curso.